jueves, 13 de mayo de 2010

Soñando

No se si estar feliz o triste. Si tener esperanzas o no. Si debo sonreir sabiendo que en tres días ya no estarás con él, o si debo estar mal porque se que es imposible que tu estes bien. No puedo entender como él te abandona de esta manera. Como puede dejarte aquí sabiendo lo que vales. Yo nunca te haría eso, no quisiese que nunca lo pasases mal.

Si lo pienso sinceramente no me encuentro bien. Tan solo una parte de mí está feliz, sabiendo que el principal obstáculo está desapareciendo de la vista. Pero, quizá lo que importa no es él, sino tú. Lo que tú sientas. Te tengo enfrente y no dejo de mirarte preguntándome hasta que punto te puede gustar una mujer o no. Donde empieza la limitación de la orientación sexual y dónde la importancia de la persona. Ojalá te gustase. Quisiese ser algo importante para tí, quisiese que no me aparteses las manos cuando te abrazo o que no retirases la cara si intento besarte.

Recuerdo nuestro abrazo del sábado. Me colgué de tu cuello como una niña pequeña. Me encantó la sensación. Y como te acercaste a mi boca. Soy coleccionista de recuerdos y ese es mi preferido últimamente. Te deseo mucho, eres el primero al que le digo abiertamente que le quiero entregar mi mas preciado tesoro. No quiero que te hundas, me hundiré contigo si hace falta. Pero él no te merece, solo te va a hacer mal. Te lo digo yo que soy como tú, que también víví su huida con dolor. Quizá tu estabas en otra posición en su corazón, pero al fin y al cabo, lo que cuenta es lo que cada uno tenemos en nuestros corazones.
Esto se me ha venido encima tan lentamente que ni me he dado cuenta. Pero ya da igual, me hace feliz verte y eso no va a cambiar hasta el momento en el que sea mas dolorosa la impotencia de no ser correspondida que la felicidad de verte sonreir. Amáme.

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