Coming to the end... Esta llegando el día que tanto he esperado, que tanto he soñado y no me siento nerviosa, estoy segura de que tomé una buena decisión. Han pasado muchos años y solo ahora me decidí y fue por tí y contigo. Todo sería mas bonito y perfecto si tu sintieses lo mismo, si no amases a otra persona. Pero me puedo conformar con esto. Con verte casi cada día y sonreirte, no diciendote nada y diciéndotelo todo. Con ver como vas pasando página. Porque algo me dice que has hecho un gran paréntesis en tu vida y me incluiste de alguna u otra manera, como confidente, como compañía, como amiga. Sé que nunca habrá un tú y yo. Que siempre será un tú y él, y a veces ella. Que puede que pierda un amigo, o que mi paso por tu vida fuese tan ínfimo que ni se entere ni observe el cambio. Puede que pasen tantas cosas y... ahora me dan igual. Me importa lo que tengo y lo feliz que fuí esta semana. Nunca he sonreído tanto sin que mi sonrisa ocultasen unas lágrimas. Puede que tenga muchas dudas pero hay algo que tengo muy claro: ya he llorado por tí, lo que significa que no hay marcha atrás y que esto me llevará de nuevo a los submundos de la melancolía. Una vez mas me volveré a hacer daño a mi misma. Una grieta mas que se abre camino y que no voy a parar.
Sueño con tenerte entre mis brazos y con que todo fuese más fácil.
Ojalá te hubiese conocido en otra vida, en otro mundo... o simplemente en otro momento
viernes, 21 de mayo de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
Soñando
No se si estar feliz o triste. Si tener esperanzas o no. Si debo sonreir sabiendo que en tres días ya no estarás con él, o si debo estar mal porque se que es imposible que tu estes bien. No puedo entender como él te abandona de esta manera. Como puede dejarte aquí sabiendo lo que vales. Yo nunca te haría eso, no quisiese que nunca lo pasases mal.
Si lo pienso sinceramente no me encuentro bien. Tan solo una parte de mí está feliz, sabiendo que el principal obstáculo está desapareciendo de la vista. Pero, quizá lo que importa no es él, sino tú. Lo que tú sientas. Te tengo enfrente y no dejo de mirarte preguntándome hasta que punto te puede gustar una mujer o no. Donde empieza la limitación de la orientación sexual y dónde la importancia de la persona. Ojalá te gustase. Quisiese ser algo importante para tí, quisiese que no me aparteses las manos cuando te abrazo o que no retirases la cara si intento besarte.
Recuerdo nuestro abrazo del sábado. Me colgué de tu cuello como una niña pequeña. Me encantó la sensación. Y como te acercaste a mi boca. Soy coleccionista de recuerdos y ese es mi preferido últimamente. Te deseo mucho, eres el primero al que le digo abiertamente que le quiero entregar mi mas preciado tesoro. No quiero que te hundas, me hundiré contigo si hace falta. Pero él no te merece, solo te va a hacer mal. Te lo digo yo que soy como tú, que también víví su huida con dolor. Quizá tu estabas en otra posición en su corazón, pero al fin y al cabo, lo que cuenta es lo que cada uno tenemos en nuestros corazones.
Esto se me ha venido encima tan lentamente que ni me he dado cuenta. Pero ya da igual, me hace feliz verte y eso no va a cambiar hasta el momento en el que sea mas dolorosa la impotencia de no ser correspondida que la felicidad de verte sonreir. Amáme.
Si lo pienso sinceramente no me encuentro bien. Tan solo una parte de mí está feliz, sabiendo que el principal obstáculo está desapareciendo de la vista. Pero, quizá lo que importa no es él, sino tú. Lo que tú sientas. Te tengo enfrente y no dejo de mirarte preguntándome hasta que punto te puede gustar una mujer o no. Donde empieza la limitación de la orientación sexual y dónde la importancia de la persona. Ojalá te gustase. Quisiese ser algo importante para tí, quisiese que no me aparteses las manos cuando te abrazo o que no retirases la cara si intento besarte.
Recuerdo nuestro abrazo del sábado. Me colgué de tu cuello como una niña pequeña. Me encantó la sensación. Y como te acercaste a mi boca. Soy coleccionista de recuerdos y ese es mi preferido últimamente. Te deseo mucho, eres el primero al que le digo abiertamente que le quiero entregar mi mas preciado tesoro. No quiero que te hundas, me hundiré contigo si hace falta. Pero él no te merece, solo te va a hacer mal. Te lo digo yo que soy como tú, que también víví su huida con dolor. Quizá tu estabas en otra posición en su corazón, pero al fin y al cabo, lo que cuenta es lo que cada uno tenemos en nuestros corazones.
Esto se me ha venido encima tan lentamente que ni me he dado cuenta. Pero ya da igual, me hace feliz verte y eso no va a cambiar hasta el momento en el que sea mas dolorosa la impotencia de no ser correspondida que la felicidad de verte sonreir. Amáme.
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